BIOGRAFIA DE
ENRIQUE PICHON RIVIERE
Lic. Gladys Adamson Enrique Pichón Riviere nace en Ginebra (Suiza) el 25 de
junio de 1907. Imagina (a la manera de un recuerdo novelado o de
un recuerdo encubridor) un mítico encuentro con Lenin quien,
emigrado, iba a la misma Plaza de Ginebra donde el pequeño
Enrique jugaba.
Sus padres son Alfonso Pichón y su madre Josefina de la
Rivière. Su madre pertenece a la alta burguesía
del sur de Francia. Sin embargo ninguno de los dos da con el
perfil clásico de la alta burguesía de principio
de siglo. Les atraviesan, fuertes convicciones de avanzada, entonces
y vientos de rebeldía a ambos.
Su padre Alfonso Pichón, francés fue expulsado de
la academia miliar de Saint-Cyr por sus ideas socialistas. Estudioso
del proceso de la fabricación del tejido, es enviado, por
su familia, a Manchester para perfeccionarse en dicha industria.
Sus planes, entonces, eran radicar una industria textil en el norte
de Inglaterra. Además de tener fuertes convicciones socialistas
había tenido fuertes fantasías de viajar a África,
posiblemente debido a su admiración por Rimbaud y su exilio
de la civilización europea.
Su madre, Josefina de la Riviere también asumía
posiciones de rebeldía. Había sido educada en un
colegio de monjas. En su juventud el Estado interviene en la Iglesia.
Ella lleva a todas las monjas a refugiarse a una propiedad de la
familia. En ese momento, implicaba todo un acto de rebeldía
riesgosa. Fue de las primeras mujeres en fumar y en usar pantalones.
Lo hizo al representar una obra de teatro. Amaba el teatro y era
admiradora de Racine y Corneille al punto de recitarlos de memoria.
De su temprana infancia europea, Pichón Riviere recuerda
solo una bocina de auto con forma de víbora y un intenso
temor, que comparte con la madre, al cruzar la frontera de Francia
hacia Barcelona en su viaje a América. El temor surge, porque
coincide su paso por la frontera el mismo día en que fusilaron
a Ferrer el anarquista. Su padre si bien no era anarquista si era
un socialista radical reconocido pues había sido Secretario
del Jefe máximo de ese partido en Francia. Ante la presencia
de la policía aduanera: “sentí un temor brutal
por la seguridad de mi padre”. Su madre demostró allí su
fortaleza. “ella siempre tuvo mucho carácter y valentía
para enfrentar cualquier tipo de dificultades y de prejuicios”.
En ese momento “mostró una gran entereza”.
Enrique Pichon Rivière tiene cinco hermanos: dos mujeres y tres varones.
Emigran a la Argentina en 1910 para el Centenario de la Independencia de Argentina. “el
gran peregrinaje del otro lado del mar; de eso solo tengo sensaciones, sensaciones
de un movimiento continuo y ascendente”
Las razones por las cuales la familia emigra a América Pichón
Riviere las desconoce pero podemos pensar que es un momento histórico
en que la Argentina es un país inmensamente rico, que promueve la inmigración
al punto de conceder tierras para promover la radicación de extranjeros.
Es imaginable lo que debía ser, en Europa, la propuesta de ser propietarios
de varias hectáreas de tierra. Sus padres, por otro lado, no son personas
convencionales. Admiran a los poetas malditos de la época: Rimbaud,
Baudelaire. “En especial mi padre, sentía especial simpatía
por los aborígenes. El, ya en su infancia, había tenido fuertes
fantasías ligadas a la vida salvaje. Soñó muchas veces
con vivir en el África, acaso porque amaba profundamente a Rimbaud,
tanto por su poesía como por su largo exilio de la civilización
europea”. Por otro lado Pichón Riviere siempre hacia referencia
a un “secreto familiar”: cuando tiene 6 o 7 años descubre
que él es el único hijo de su madre. Siempre supuso que todos
eran hermanos de madre y padre porque sus hermanos llaman mamá y papá a
ambos. La historia familiar era algo sabido pero callado al mismo tiempo. Su
padre había enviudado con cinco hijos y se había vuelto a casar
con su cuñada, hermana de su mujer fallecida.
Surge a partir de todos estos elementos una Policausalidad que lleva a contextuar
la decisión de los padres de E. Pichon Rivière a emigrar a América.
Llegan a Bs. As en pleno Centenario de la Independencia. Su paso
por Buenos Aires es breve y se instalan primero en el Chaco santafecino:
Florencia y luego en la Provincia del Chaco y finalmente en Goya
Corrientes.
El padre se dedica al cultivo de la tierra sin éxito. Las
penurias campesinas son varias, inundaciones, langostas etc. Cuando
E. Pichón Rivière tiene ocho años emigran
a Corrientes. Allí el padre vuelve a intentar el cultivo
de algodón, tabaco sin suerte.
Pichón vive una infancia campesina, viviendo en una casa
seguramente de adobe y techo de paja. Recuerda de su infancia un
encuentro con un puma frente al cual queda totalmente paralizado
y fascinado durante una tiempo hasta que el puma se marchó.
Rumores de malones (hay que recordar que el último malón
se realizó alrededor de 1910 en una estancia sobre el río
Bermejo llevado a cabo por cuatreros e indios que habían
bajado por el Pilcomayo). El padre repartía armas cuando
viajaba a buscar provisiones.
Su infancia es una infancia bien latinoamericana. En contacto con
lo campesino y la naturaleza en toda su crudeza, con el aborigen
toba del cual su familia nunca fue prejuiciosa. En Corrientes viven
primero en Bella Vista y luego en Goya. Goya está a orillas
del Paraná. Paraná es un río también
típicamente latinoamericano, del estilo del Magdalena en
Colombia, el Orinoco. Ríos caudalosos, de largo recorrido
(el Paraná recorre la mitad de la Republica) míticos.
De la primera ciudad donde vive en el chaco santafecino E. Pichon
Rivière dice “Florencia era un aire ligero y una tierra
roja, y una gran laguna y mi padre y yo cazando y pescando el mayor
de los silencios y un fuerte sol. Nos bañábamos en
la laguna a pesar de los yacares”.
E. Pichón Rivière aprende guaraní, algunas
palabras de toba y sabe francés, obviamente, por su familia.
Aprende el castellano cuando va a la Escuela.
El otorga importancia al choque de culturas: la francesa, regida
por una lógica racional y la mágica animista guaraní. “Podría
decir que mi vocación por las Ciencias del Hombre surge
de la tentativa de resolver la oscuridad del conflicto entre dos
culturas” (Prologo del Proceso grupal”). Mas adelante
cuando E. Pichon Rivière conoce el Psicoanálisis
descubre la clave para descifrar desde lo racional las leyendas,
los mitos. Esa cultura guaraní donde “Allí toda
aproximación a una concepción del mundo es de carácter
mágico y esta regida por la culpa. Las nociones de muerte,
duelo y locura forman el contexto general de la mitología
guaraní”.
Sus padres finalmente en Goya enseñan francés y
canto (su madre), el padre sostiene libros de contabilidad en algunos
comercios y trabaja como profesor de matemática e ingles.
Tiene una infancia muy activa, llena de deportes: practica remo,
ciclismo, natación, football y llega a ser campeón
juvenil de boxeo.
Su amistad con Canoi, el portero del Prostíbulo del pueblo,
es importante para Pichon Rivière, no solo por los secretos
pueblerinos que se entera (lo pone al tanto de la vida secreta,
oculta y prohibida del pueblo) sino porque lo introduce en la obra
de Freud. Es el año 1923. Canoi, tenia la colección
completa de Caras y Caretas. Un día Canoi (personaje típico
de la Argentina de esa época, culto o por lo menos informado
y trabajando en un puesto que seguramente no lo merecía.)
le cuenta que en Viena un medico estaba haciendo “las mismas
cosas que a él le hubiera gustado hacer” se trataba
de trabajos de anatomía patológica. Mientras caminan
le comenta el contenido del trabajo con el mismo estilo con que
le cuenta los chismes del pueblo. Un año después,
mientras ensaya una pieza de teatro, en unas cajas detrás
del escenario encuentra una revista científica donde lee
por primera vez a Freud a través de los “Tres ensayos
de una teoría sexual”.
E. Pichon Rivière funda el club de fútbol “Benjamín
Matienzo”. Caloi es el primer Presidente del Club. También
en 1924 funda con otros compañeros el Parido Socialista.
Las reuniones para constituir dicho partido se llevan a cabo en
el quilombo de Goya. E. Pichón Rivière es candidato
a Diputado. En la primera elección sacan ocho votos. El
Partido Socialista se funda en el Prostíbulo del pueblo.
La madama era la caudilla del partido Conservador, pero los dejaba “Son
cosas de muchachos…” decía.
En 1925 escribe su primer poema “Connaisance de la mort” (Conocimiento
de la muerte) Lee a Rimbaud y a Bauleraire. Se recibe de bachiller
(en el Colegio que funda su madre) y viaja a Rosario para estudiar
medicina. En la pensión donde está E. Pichon Rivière
un profesor de francés que comparte la pensión tiene
que viajar y le pide que tome su trabajo y lo reemplace. E. Pichon
Rivière comienza así a dar clases de francés
y modales a las prostitutas del lujoso prostíbulo de madame
Safo. Vive solo seis meses en Rosario. Enferma de neumonía
producto de una vida “muy agitada, tremenda. Una bohemia
dolorosa, sin concesiones…”. Vuelve a Goya a curarse.
En 1926 viaja a Buenos Aires. Cuando la madre va al puerto de
Goya a despedirlo en su viaje a Buenos Aires, aparece la madama,
del prostíbulo, toda vestida de rojo y lo saluda muy efusivamente.
La madre no entiende muy bien lo que pasa.
E. Pichon Rivière viene a Buenos Aires con 19 años
y se aloja en la Pensión del Francés. Está en
el mismo edificio que hoy ocupa la Asociación del Fútbol
Argentino. Allí conoce al poeta Conrado Nale Roxlo, a los
hermanos Irazusta (caudillos entrerrianos) y a quien será su
maestro de vida y gran amigo: el escritor Roberto Arlt.
Ingresa a la Facultad de Medicina. Siendo estudiante de Medicina
tiene un compañero Aberasturi que va a ser a través
de quien conoce a Arminda Aberasturi, la “Negra” de
quien se enamorará
Podríamos preguntarnos cuáles fueron las condiciones
históricas, socioculturales, que encontró E. Pichón
Rivière en Buenos Aires en plena adolescencia. Es indudable
que fue un intelectual y un hombre de la cultura de su época.
Buenos Aires en esa época (década del 20 y el 30) es una ciudad
que se convierte rápidamente en una metrópoli: crece vertiginosamente,
se tecnifica (luz, tranvías, teléfonos, cines, etc.), acepta
la velocidad de las comunicaciones y los cambios propios de la modernidad.
E. Pichón-Rivière aparece así encarnando ideales de los
intelectuales de su época: la avidez por saberes y conocimientos producidos
en cualquier latitud pero para amalgamarla con las necesidades de la nuestra.
Como dice Beatriz Sarlo respecto de la cultura de los intelectuales de esa época: “se
mezclan modernidad europea y diferencia rioplatense, aceleración y angustia,
tradicionalismo y espíritu renovador, criollismo y vanguardia. Buenos
Aires es el gran escenario lati-noamericano de una cultura de mezcla”.
No hay que olvidar que E. Pichón-Rivière comparte la “pensión
del francés” con Roberto Arlt, a quien considera su maestro, y
con Conrado Nalé Roxlo. Esto significa al mismo tiempo compartir la
tradición literaria universal (especialmente la novela rusa en ese momento)
y los personajes marginales de la gran ciudad porteña. La experiencia
de los escritores recién llegados al campo intelectual (la gran mayoría
inmigrantes o hijos de inmigrantes) los ubica en los mismos escenarios urbanos
donde circulan prostitutas, drogadictos y pasadores, escruchantes y desocupados.
El famoso “Puchero Misterioso”, la fonda evocada interminablemente
por los dos hermanos Tuñón, Nalé Roxlo y Pinetta, parece
haber sido un espacio donde se encontraban los recién llegados al campo
cultural, generalmente periodistas, con los habitantes del bajo fondo porteño.
Experiencias, anécdotas, discursos, relaciones afectivas pasaron de
allí a la literatura e hicieron posible que el marginal, el delincuente
o el loco pudieran ser pensados como articuladores de la representación
de Buenos Aires. El margen se vuelve socialmente visible en la literatura argentina.
E. Pichón-Rivière comparte con Roberto Arlt una clara afición
por los marginales, y apuestan a que es posible que emerjan de su condición
de under-grounds y puedan ambicionar otros destinos como los personajes de
Los siete locos de Arlt. Esto es, la posibilidad de que “el margen devenga
centro”. En el caso de Enrique Pichón-Rivière implica colocar
al marginado por la sociedad, al segregado por la familia, en el centro de
la problemática terapéutica y en el centro de la responsabilidad
social.
Su avidez por las vanguardias llevará a Pichón-Rivière
a querer ensanchar los límites de su campo de conocimiento. Se sitúa
en los bordes de los saberes psi-quiátricos, psicoanalíticos,
filosóficos, pero para llevar a ese campo más allá de
sus límites disciplinares. Esto corresponde a su “vocación
articular”, verdadera pasión por entrelazar campos de diversas
disciplinas, la psiquiatría con el psicoanálisis, el psicoanálisis
con la literatura o la plástica, la psicología social con la
vida cotidiana.
En el Buenos Aires de las primeras décadas de este siglo eran innegablemente
necesarios espacios continentes para una necesidad colectiva de elaboración
de contradicciones entre lo nuevo (la tecnificación, la velocidad, la
inmigración y migración, nuevas relaciones con el cuerpo y entre
los sexos) y lo criollo, el pasado, lo tradicional. Algunos de los espacios
ciudadanos que permitían la articulación y la elaboración
de estas contradicciones eran la calle Corrientes, los cafés, los tangos,
los periódicos como Crítica, por ejemplo, y el arte.
En 1930 E. Pichon Rivière debuta como Periodista del famoso
diario Crítica de Botana. Hace notas de arte, deportes y
también humor. En una de ellas de burla de los periodistas
del diario “La Prensa” a los que llama “Sombrerudos”.
Le cuesta el puesto.
También escribe críticas de arte que publica en
la revista Nervio.
1932: E. Pichon Rivière aun antes de recibirse se inicia
en la práctica psiquiátrica en un asilo de oligofrénicos
cercano a Luján: el Asilo de Torres. Ahí realiza
una de sus investigaciones fundamentales: logra establecer que
contrariamente a lo aceptado hasta entonces, un gran porcentaje
de estos enfermos tenían un retardo especial que no estaba
relacionado con lesiones orgánicas, sino que era producto
de retardos afectivos. A estos retardos los denomina “oligotímias”,
en contraposición a las oligofrenias”. E. Pichon Rivière
para la reeducación, crea las primeras terapias de aprendizaje
y comunicación utilizando, entre otras cosas, el deporte
y especialmente el fútbol.
Apuesta a la pertenencia a un grupo y al trabajo en equipo como
forma de otorgar un lugar social a los débiles mentales
y por lo tanto operar en términos de salud con ellos.
E. Pichon Rivière organiza un Equipo de fútbol integrado
por sus pacientes. La estrategia que logra establecer con ellos
es que todos corren detrás de la pelota. Esto hace que desconcierte
a los rivales y les provoque una especie de “ataque claustrofóbico” todos
los débiles mentales corrían detrás de la
pelota y se metían con pelota y todo en el arco contrario.
Era una estrategia exitosa porque ganaban. Esto provocaba la ira
de los equipos contrincantes y muchas veces los amenazaron con
agredirlos al finalizar el Partido.
A E. Pichon Rivière le gustaba muchísimo el tango
escucharlo e ir a bailarlo “Conocí todos los cabarets
de la época y el tango se convertiría en una de mis
pasiones, mas aun cuando lo bailaba” Respecto del tango dice “Hay
letras que tienen un sentido poético deslumbrante y hay
letras que constituyen una exacta pintura de lo social” por
ejemplo Cambalache.
Macedonio Fernández dijo “¿El mal del siglo? ¿Pero
lo hay? ¿Dónde se autoriza tal opinión? ¿En
que tango se dice eso? Mientras no lo diga un tango, única
fidedignidad nuestra, lo único seguro por ser la sola cosa
que no consultamos a Europa…”
1934: Las ideas socialistas, E. Pichon Rivière las canaliza
a través de la ayuda a la Republica Española es nombrado
secretario del “Comité de Ayuda con la España
Republicana”. Desea ir a luchar por la República pero
su madre lo amenaza que se suicidaría si él iba a
la guerra. La primera donación del Comité fue una
ambulancia.
1936: E. Pichon Rivière se recibe de médico. Es
nombrado por concurso en el Hospicio de las Mercedes, donde trabaja
más de 15 años. Dice: “al poco tiempo y previo
concurso, paso a desempeñarme en el Hospicio de las Mercedes,
hoy Hospital Neuropsiquiátrico José Tomas Borda;
estuve ahí mas de quince años”
Allí encuentra el problema del enfermo abandonado. “Cuando
entré había aproximadamente 4.500 enfermos y de ellos,
de esa gran cantidad de seres, más del 60% estaban aislados,
no eran visitados por nadie, sufrían de abandonismo. Además
soportaban un trato `pésimo. La tarea inmediata fue formar
grupos de enfermeros. Me di cuenta de que el mal trato que recibían
los internados provenían, en primera instancia, de los enfermeros,
que no tenían el menos conocimiento sobre el asunto, es
decir, de los problemas de la salud y la enfermedad mental”.
Como Jefe de la Sala de Admisión (allí se enfrenta
por primera vez el paciente con el hospital) E. Pichon Rivière
le propuso al director del Hospicio, el Dr. González Bochs
trabajar con los enfermeros e instrumentarlos. “El mayor
problema era que, justamente en el lugar de admisión los
enfermeros no podían dar ningún tipo de explicación;
no sabían que decir a los enfermos, a sus familiares. Por
ello mi tarea principal fue darles conocimientos, para que, a su
vez pudieran transmitirlos. Que pudieran decirles a los pacientes
los motivos de sus crisis, como, asimismo, que las dolencias mentales
no son un mal incurable (…) Estaba convencido de que el
punto neurálgico de esa situación tan critica que
enfrentaba en el Hospicio eran los enfermeros. Por eso decidí empezar
con ellos y así creo una técnica que llamaría
después de “grupos operativos” “En estos
grupos discutía con los enfermeros los diferentes casos
que había, se trataba de darles así un panorama general
de la psiquiatría. El aprendizaje de los enfermeros fue
sorprendente. Ellos tenían acumulada gran experiencia, dado
que casi todos habían trabajado años en el Hospicio.
Su dificultad era que no podían conceptuar; entonces, esa
experiencia nos les servia de nada”.
Aquí es donde se percibe la mirada psicosocial de Pichón
Riviere: el no se encierra en un consultorio a operar sobre cada
paciente, en el “uno a uno” de la psiquiatría
clásica, visualiza la trama vincular institucional y sus
fracturas y elabora una estrategia para operar a través
de los enfermeros en las “venas capilares” del Hospicio
volviendo a articular lo fracturado.
Logra así una nueva dignidad y mejor asistencia al recluido. Esa experiencia “grupal” será luego
una de las fuentes para construir su “Esquema Conceptual Referencia y
Operativo (ECRO) donde se asienta su teoría.
1937 Asesinato del Dr. López Lecube: era medico psiquiatra
del Hospicio y fue degollado por un paciente. Era Jefe del Servicio
de E. Pichon Rivière “era también una especie
de tutor, de veedor ya que era de Goya y conocía a mi familia” Había
sido el que lo había interesado para que se presentara a
concurso medico en el Hospicio y que lo ganó.
“Este hecho creó una gran inquietud en mi familia. Mi
madre se arrepentía mil veces de haberme autorizado a estudiar
psiquiatría”.
Este asesinato fue expresión del extremo autoritarismo
con que este medico trataba a los enfermos como si fueran los peones
de su estancia. El simbolizaba el comportamiento general de los
médicos en los hospicios. Un grupo de pacientes se reunía
para la planificación de su asesinato. Incluso el asesino
fue sorteado en el grupo. El brazo ejecutor fue un andaluz, peluquero
que opero con una velocidad y destreza increíbles. El medico
estaba sentado en un sillón debajo de unos árboles
que había entonces frente a la Dirección. El enfermo
venia acercándose por detrás de los árboles
hasta que lo tuvo a justa distancia “Era un “torero” perfecto,
no erró en nada”. Actuó con un mango de cuchara
afilada que había sido afilada por todo el grupo en un ritual
donde la cuchara circulaba de uno en uno afilándola”.
E. Pichon Rivière interpreta este asesinato como una rebelión
de dignidad “Todo enfermo mental, como cualquier hombre, debe ser tratado
con dignidad. No se puede, impunemente, rebajar o humillar a otro ser, menos
aun cuando quien lo hace esta ejerciendo un cierto poder publico. Según
E. Pichon Rivière “Los médicos de esa época tenían
un trato dictatorial e irrespetuoso con los pacientes. Estas medidas todavía
subsisten en cierto modo”. “Esa forma de enfrentar al paciente
es inhumana pero, además, ineficaz desde el estricto punto de vista
científico”.
Para E. Pichon Rivière “Todo criterio de salud reenvía
a una concepción del hombre y la historia que la fundamenta”. ”En
la medida en que entiendo al hombre como configurándose
en una praxis, en una actividad transformadora, en una relación
dialéctica, mutuamente modificante con el mundo”. “El
sujeto es “sano” en la medida en que aprehende la realidad
en una perspectiva integradora que tiene capacidad para transformar
esa realidad transformándose a la vez, él mismo”.
1938: E. Pichon Rivière funda en el Hospicio de las Mercedes
el primer servicio en América especializado para adolescentes
psicóticos.
1939/48 Dicta un Curso sobre Psiquiatría Infantil
1942: E. Pichon Rivière funda la Asociación Psicoanalítica
Argentina, junto con los doctores Ángel Garma, Luis A. Rascovsky
y Celes Cárcamo.
1943: Dicta el Curso Introducción a una Psiquiatría
Psicoanalítica para estudiantes del Instituto de Psicoanálisis
(de la APA).
1944: E. Pichon Rivière conoce en el Hospicio al poeta
uruguayo Edmundo Montagne, quien antes de suicidarse lo impulsa
a investigar la vida y la obra de Isidoro Ducasse, mejor conocido
como Conde de Lautréamont.
En 1945 “tuve que enfrentar una situación de emergencia
ya que por razones de índole estrictamente política,
me vi privado de los enfermeros asignados a nuestra Sala”.
Hubo entonces que hacer un “curso de enfermería” con
algunos pacientes, los que estaban en mejores condiciones. Esto
se hizo en forma grupal y con el “encuadre de la escuela
de líderes”. A partir de una situación caracterizada
por la estereotipia de los roles y a través de la tarea
se llega a configurar otra situación con liderazgos funcionales
lo que se expresa con la rotación de los mismos. “estos
enfermos convertidos en enfermeros “no solo trata al resto
de sus compañeros con mayor dedicación sino que incluso,
eran mas competentes para esas funciones que los propios profesionales
a los que reemplazaban”. “estos internos mejoraban
ostensiblemente su salud mental” al ocupar un rol social
reconocido.
El Hospicio de las Mercedes es el Contexto de descubrimiento para
E. Pichon Rivière de su lectura psicosocial que dará lugar
luego a la concepción de una Comunidad Terapéutica
y a una creación técnica: los grupos operativos.
E. Pichon Rivière inicia allí su mirada psicosocial.
No se encierra en un consultorio. Mira la red vincular, mira lo
que hay de tejido social en esa institución y diagnostica
las fracturas, se da cuenta que existe una fractura en el vinculo
de la familia y del Hospicio, los enfermeros que reciben al paciente
no saben que decirle a la familia no le dan ninguna explicación
ni ninguna esperanza, ningún pronostico. El mal trato también
se debe a un déficit simbólico, de comprensión
y de reflexión del cuadro del paciente. “Por ello
mi tarea principal fue darles conocimientos” “para
que pudieran decirles a los pacientes los motivos de su crisis” “Que
recuperar la salud dependía del esfuerzo de todos, de las
tareas que realizaran desde el enfermero hasta el jefe de sala” “Estaba
convencido de que el punto neurálgico de esa situación
tan critica que enfrentaba el Hospicio eran los enfermeros. Por
eso decidí empezar con ellos y así creo una técnica
que llamaría después de “grupos operativos”” En
esos grupos se discutía los diferentes casos que había
y “se trataba de darles así un panorama general de
la psiquiatría”. “El aprendizaje de los enfermeros
fue sorprendente. Ellos tenían acumulada gran experiencia,
dado que casi todos habían trabajado años en el Hospicio.
Su dificultad era que no podían conceptuar; entonces esa
experiencia no les servida de nada”.
E. Pichon Rivière al visualizar la fractura en la red vincular
: entre la familia y los enfermeros, entre los enfermos y los enfermeros,
el aislamiento, el abandono que progresivamente iba haciendo la
familia del paciente apuesta a una operación por simbolización
o una intervención por simbolización. Apuesta a dispositivos
que permitan la circulación de la comunicación.
La primera reflexión es en relación a como construye E. Pichon
Rivière su mirada en función diagnostica: aquí percibimos
que no recorta solo significantes subjetivos, en su lectura de la problemática
de la enfermedad mental no se atiene solo al discurso del paciente sino que
incluye en su diagnostico, a la familia del enfermo, el dispositivo institucional,
a la población manicomial, el efecto perturbador de los equipos de asistencia
etc. No lo plantea explícitamente pero es evidente que visualiza fundamentalmente
vínculos. Su diagnostico se orienta hacia la existencia o ausencia de
redes vinculares (“no eran visitados por nadie, sufrían de abandonismo”)
y la calidad de esos vínculos (“soportaban un trato pésimo”).
Realiza una lectura de la estructura simbólica visualizable en los diferentes ámbitos
imbricados en la problemática de la locura. Y con ello releva una dimensión
inconsciente cuyos efectos se develan en silencios (cosas no dichas, no pensadas,
no reflexionadas, sobreentendidas), ausencias (de familiares), fracturas vinculares
(“no podían dar ningún tipo de explicación”),
normativas, acciones terapéuticas etc.que podríamos englobar
en la cultura institucional. Un modo de hacer de la institución que
se repite en un acuerdo tácito y que se retiene fuera de la reflexión.
Se halla en acto. O en secuencia de actos.
Es otra manera de leer las formaciones del inconsciente en un campo que trasciende
lo subjetivo. Los efectos sintomáticos en la institución por
carencia de simbolización.
Como se plantea E. Pichon Rivière la intervención:
podríamos definirla como operación por simbolización.
Allí donde hay “agujeros” (silencios, vacíos)
institucionales, donde hay repetición sin reflexión,
donde hay sufrimiento, introduce un dispositivo orientado a producir
procesos de simbolización y comprueba que sus efectos son
poderosos (los pacientes “comenzaron a sentirse bien cuidados” “estos
internos mejoraban ostensiblemente su salud mental” “cuando
en los servicios no había mas de uno o dos médicos
yo llegué a tener en el mío veinticinco” etc.).
Aquí es donde aparece esa estructura que constituirá su
dispositivo privilegiado: el grupo operativo. La red vincular grupal
parece como la estructura óptima para acceder a un saber
colectivo, un saber que está en acto en la institución
pero que no se sabe o mas precisamente no se sabe que se sabe (“El
aprendizaje de los enfermeros fue sorprendente. Ellos tenían
acumulada gran experiencia.... Su dificultad era que no podían
conceptualizar, entonces esa experiencia no les servia de nada”).
Así a partir de definir una tarea (“discutía
con los enfermeros los diferentes casos que había...”)
pone a producir a este dispositivo que releva el saber inconsciente
y permite el procesamiento subjetivo necesario para lograr cambios
no solo en el plano del pensamiento sino actitudinales. Su intervención
apunta a lograr una estructura simbólica subjetiva e institucional
más compleja y a partir de una praxis (la práctica
hospitalaria y la reflexión acerca de la misma) interrogar
esos mecanismos repetitivos y ciegos en función de recuperar
su direccionalidad en función de la Tarea hospitalaria,
en función de la salud. Sus efectos eróticos no se
hacen esperar, se dan en términos de creación, vitalidad,
entusiasmo en los vínculos.
Luego de 15 años de esta practica revolucionaria a E. Pichon
Rivière logran alejarlo del Hospicio de Las Mercedes bajo
la acusación de aprovecharse sexualmente de los adolescentes
para quienes había creado una Sala especial (justamente
para que no quedaran a merced de los abusos de los sicóticos
adultos). Algo de verdad había en ello. Los efectos institucionales
y subjetivos que lograba Pichon Rivière son del terreno
de Eros. Pero solo la mentalidad fascista de los sectores de ultraderecha
de la Alianza Nacionalista podía interpretar el entusiasmo,
la alegría, la solidaridad, la creación de nuevos
vínculos, organizaciones, complejidad del saber (todos producto
de Eros) de ese colectivo social, como perversos”.
1946: Es invitado por el gobierno uruguayo por el motivo del centenario
de Lautreamont.
Es en sus artículos de 1946 sobre Picasso y sobre Lautreamont
E. Pichon Rivière por primera vez aplica su mirada psicosocial.
Las fantasías creadoras de Picasso las refiere a la cultura
española “En el transcurso de la obra del artista,
el cuerno del sombrero sufrirá una evolución. Durante
su infancia Picasso vio a la policía española que
usaba ese sombrero; el cuerno representa el cuerno del toro que
ningún español puede olvidar, ya que se encuentra
asociado al drama parricida de la fiesta de toros.” (El Proceso
creador” Pág. 22).
En relación al Conde de Lautreamont “El poema es fruto
de la elaboración de fantasías y experiencias reales
de su primera infancia y es fácil advertir en él
alusiones a determinados acontecimientos históricos sucedidos
en esa época. Imagino al niño Isidoro Duchase contemplando
desde la azotea de su casa, muy próxima al río, la
inmensidad del gran estuario, como el llamaba al río de
la plata, poblado de embarcaciones extranjeras durante el sitio
de Montevideo” “La atmósfera sádica y
traicionera del sitio, con sus decepciones, sus luchas intestinas,
sus crueles hazañas de degollinas y descuartizamientos configuro
sus primeras experiencias y su concepción de la vida”.
Proceso Creador Pág. 78.
1948 E. Pichon Rivière publica, como parte del libro “Psicoanálisis
de la melancolía” editado por la Asociación
Psicoanalítica Argentina, su trabajo “Historia de
la psicosis maniaco-depresiva” donde se encuentran los fundamentos
de su teoría sobre la “enfermedad única”.
PICHON RIVIERE RENUNCIA AL HOSPICIO EN 1949
1951: E. Pichon Rivière viaja a Europa junto a su primera
esposa, Arminda Aberastury. Traba relación en Londres con
Melanie Klein. Realizan una serie de controles. En París,
en presencia de André Bretón, Benjamín Peret
y otros integrantes del movimiento surrealista, da su ya histórica
conferencia sobre Lautreamont en el café de la Place Blanche.
Al día siguiente da otra charla sobre el mismo tema en la
casa de Jacques Lacan, con quien traba amistad, al igual que con
Tristán Tzara. Es consultado, a pedido de Bretón,
por el psiquiatra que atendía a Antonin Artaud.
Siempre en Francia, es invitado a la XIV Conferencia de Psicoanalistas
de Lengua Francesa donde presenta su trabajo “Algunas observaciones
sobre la transferencia en pacientes psicóticos, con carácter
oficial. En diciembre se traslada a Ginebra, donde da una serie
de cursos sobre “El análisis en pacientes esquizofrénicos”.
1953: E. Pichon Rivière funda la IADES (Instituto Argentino
de Estudios Sociales) como parte de la Escuela de Psiquiatría
Dinámica que luego se transforma en Escuela de Psiquiatría
Social. Lo acompañan en esta tarea los doctores José Bleger,
David Liberman, Edgardo Rolla y Fernando Taragano. En 1967 se convertirá en
la Primer Escuela Privada de Psicología Social.
1956: Se separa de Arminda Aberastury con quien ha tenido tres
hijos: Enrique, Joaquín y Marcelo.
1957: Es nombrado miembro titular de la Asociación Psicoanalítica
del Brasil; también, de las correspondientes asociaciones
de San Pablo y Porto Alegre. En estos ámbitos dicta un ciclo
de conferencias y funda los primeros “grupos operativos” en
Brasil.
1958: Experiencia Rosario: esta experiencia está relatada
en La técnica de los Grupos Operativos (El Proceso Grupal.
Nueva Visión 1997)
1960: se realiza en el país el II Congreso Argentino de
Psiquiatría, como contribución al Año Mundial
de la Salud. Es nombrado presidente del mismo.
1060: en los 60 E. Pichon Rivière conoce a su segunda mujer
Coca. Ella le pide una entrevista como paciente: “Recuerdo
la primera vez que vino a verme, algo pasó, y la envié a
otro psicoanalista. Recién tiempo después se establecería
un vinculo” Era pianista. Era “muy dulce, muy buena”.
Murió en un accidente de automóvil mientras viajaba
para ver a Pichon que estaba internado en una clínica de
Córdoba. Corría el año 1964.
1966: conoce a Ana Quiroga porque ella va a hacerle una nota para
la Revista Extra de Bernardo Neustand. A partir de allí se
convierte en su colaboradora. Nunca convivieron.
1966: Comienza a publicar en la revista “Primera Plana” una
serie de notas donde indaga científicamente la cotidianidad.
1969: Vuelve a Europa, invitado al Congreso Internacional de Psiquiatría
Social, donde es nombrado relator oficial. Presenta su Trabajo
Estructura de una Escuela destinada a la formación de Psicólogos
Sociales. Tiene nuevamente una entrevista con J. Lacan.
1970: E. Pichon Rivière publica “Psicología
de la vida cotidiana” Son los artículos que fue publicando
semana tras semana en “Primera Plana”
1971: Se publica su obra “Del Psicoanálisis a la
Psicología Social” (Editorial Galerna) donde a través
de tres tomos documenta sus treinta años de investigación.
Tomo I: Del Psicoanálisis a la Psicología Social “El
Proceso Grupal”
Tomo II: Del Psicoanálisis a la Psicología Social: “La
Psiquiatría, una nueva
problemática”
Tomo III: Del Psicoanálisis a la Psicología Social “El
Proceso Creador”
1975: Se repone de una dolorosa enfermedad. Continua dirigiendo
su Escuela, trabajando como psicoanalista e investigando siempre
bajo su reflexión: “Estar en la tierra realizando
una tarea concreta. Esa es mi vida: una praxis permanente y en
movimiento en espiral”.
1977: A principios de julio se le festejaron “Los primeros
70 años del maestro” en el Teatro Sha. Fue un evento
multitudinario. El teatro estaba repleto. Pasaron al escenario,
para rendirle homenaje, una diversidad de personas realmente notable:
poetas, psiquiatras, psicólogos sociales, psicoanalistas,
actores, comentaristas deportivos, compositores de tango, artistas
plásticos. Estaban Federico Luppi, Homero Esposito, Ulises
Barrera. Recibió telegramas y cartas desde el exterior que
se leyeron por micrófono. (Tato Pavlovsky, Salomón
Resnik, Hernan Kesselman. Se interpretaron escenas de obras de
teatro, se leyeron los poemas de Maldoror del Conde de Lautreamont,
actuaron conjuntos de música, actores recitaron poemas,
hubo palabras de homenaje de sus múltiples alumnos etc.
Fue un hermoso acto que se desplegó, cual inmenso y vivo
collage, con una intensidad y heterogeneidad que hacia honor a
su estilo. Estaba plasmada allí su influencia en la cultura
argentina no solo en el campo específico de la psiquiatría
o del psicoanálisis o de la Psicología Social.
Recuerdo la escena final: E. Pichón Rivière, de pie,
acodado en el escenario, mirando hacia la platea que ovacionaba
y aplaudía interminablemente. Era la escena del hombre y
su obra: su figura delgada, frágil ya, pero firme, sosteniendo
de pie, receptivo, serenamente, lo que sus discípulos expresaban
en su homenaje.
Todo el festejo tuvo la emoción de una despedida. Todos
lo sabíamos. A los quince días moría: el 16
de julio.
Bibliografía consultada:
“Conversaciones con E. Pichón Rivière” de
V. Zito Lema
Diario “La Opinión Cultural” de junio de 1985
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