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TEORÍA
DE LA ENFERMEDAD ÚNICA
Clase teórica de Segundo Año, dictada por la Lic. Gladys
Adamson el 19 de Agosto de 2003 en la Escuela de Psicología
Social del Sur, sede Quilmes.
Hoy vamos a ver un tema que siempre es un tema de debate en la
Psicología Social y en la formación, en la estrategia
formativa, que tiene que ver con la Teoría de la Enfermedad Única
de PichonRiviére. Entonces el tema de debate es por qué una
teoría de enfermedad, que nosotros trabajamos con Promoción
de Salud. Una de las cualidades del psicólogo social es
que no tiene una mirada psicopatológica, lo cual no quiere
decir que no tenga una concepción de salud y enfermedad.
El psicólogo social tiene una muy aguda mirada, una capacidad
lúcida de detectar cuáles son los vínculos
saludables, la calidad vital de un vínculo, que permite
un ida y vuelta, que permite la comunicación, que permite
un reposicionamiento de los interlocutores, de un vínculo
o fracturado o dilemático o que implica algún grado
de sufrimiento para alguno de los integrantes que conforman ese
vínculo. O sea, un psicólogo social puesto a coordinar
un vínculo detecta muy rápidamente estilos vinculares
que pueden ser conflictivos en el grupo, conflictivos en el sentido
de implicar sufrimiento, de implicar algún grado de fractura
o herida en la trama vincular. La mirada no psicopatológica
es una de las virtudes del psicólogo social, el no mirar
al otro desde cuadros psicopatológicos. Sí desde
nociones de conflicto, desde nociones de crisis, pero es muy importante
no mirar al otro… no colocar al otro en el lugar del enfermo,
en el lugar del que sufre una fobia o una obsesión o tiene
rasgos esquizoides o paranoides o compulsivos, es muy importante
que no esté esa mirada, porque coloca al otro desde un lugar
de salud. En este sentido querría hacer referencia a la
película de Almodóvar Hable con ella, que si tienen
oportunidad de verla en video se las recomiendo, porque ahí hay
un enfermero que cuida a una chica que está en coma, y él
la cuida como si ella estuviera sana, como si ella estuviera despierta,
le habla, le cuenta, le dice, le cuenta los espectáculos
de danza que va a ver, que va a ver porque ella danzaba, y la influencia
que tiene esto de colocar al otro en un lugar sano, como, a pesar
que es un lugar imaginario , porque esta chica está en coma
(en ese sentido es casi como fantasmático, le crea el fantasma
de que está sana), esto tiene efectos finalmente. En ese
sentido me parece que está puesto en blanco sobre negro
este efecto que tiene el lugar donde uno coloca al otro en el vínculo.
Otro punto de polémica es por qué una Teoría
de Enfermedad Única, que es una teoría que surge
del campo de la Psiquiatría, de la Psicopatología,
siendo que nosotros no hacemos terapia, o sea, nosotros no nos
vamos a especializar en la curación o en el tratamiento
psicológico de nadie.
Por un lado, la Teoría de la Enfermedad Única en
Pichon es cierto que surge del campo de la Psiquiatría,
pero hay muchas teorías que avanzan desde el campo de la
enfermedad hacia el campo de la salud. Pensemos en Freud, o sea,
a Freud le interesan los trastornos patológicos, en este
caso la histeria, pero lo que descubre a partir de la indagación
y el tratamiento de la histeria es luego una construcción
conceptual de nociones que implican tanto al sujeto enfermo como
al sujeto sano, como es por ejemplo el descubrimiento del inconsciente,
de que no hay solamente una disociación que corresponde
a los contenidos inconscientes en la histeria, sino que todos los
seres humanos convivimos con una escisión entre lo que son
los contenidos conscientes (de los cuales tenemos facilidad de
aprehender, en el sentido de tener lucidez sobre ellos) y otros
contenidos inconscientes, de los cuales nada sabemos (sólo
sus efectos).
A Pichon Riviére le interesa conceptualizar una Teoría
de la Enfermedad Única, y aquí hay que tener en cuenta
cuál es el contexto histórico de Pichon. Él
empieza a pensar en una Teoría de la Enfermedad Única
en la década del 40. Esto figura en un artículo de él
de esos años, que se llama “Historia de la psicosis
maníacodepresiva”. El contexto histórico de
Pichon en los años 40 es un contexto donde el Psicoanálisis
recién está surgiendo, no se olviden que la Asociación
Psicoanalítica Argentina se funda en el 42, y ahí se
crea el primer pequeño núcleo de psicoanalistas,
que intentan preservar al Psicoanálisis… no haciendo
Psicoanálisis aplicado, porque en esa época había
psiquíatras, por ejemplo Jorge (…), que era un psiquíatra
que tomaba elementos del Psicoanálisis para su terapia,
para sus tratamientos, pero (…) nunca se había analizado,
no aplicaba el Psicoanálisis sino que tomaba elementos del
Psicoanálisis… O sea que la A.P.A. parecía
como conformar un pequeño núcleo que preservaba todas
las condiciones del Psicoanálisis: el Psicoanálisis
individual, el didáctico, el estudio teórico, la
formación de una escuela, en el sentido de una corriente
de pensamiento. O sea que esto era muy incipiente. El contexto
que rodeaba a Pichon en el hospicio era el de la Psiquiatría
clásica, de la más clásica de las Psiquiatrías:
biologista, organicista, medicamentosa. No hay que olvidarse que
en el año 30 ocurre en la Argentina el primer golpe militar,
que es el golpe del general Uriburu. Esto hace que haya grupos
nazifachistas; en los años 40… tienen que pensar
que el nazismo ha iniciado la guerra en el 39 y va a durar al 45.
O sea, es un momento histórico de todo el mundo occidental,
donde hay un surgimiento de posiciones autoritarias, fachistas,
prejuiciosas, elitistas, que impregnan a todas las instituciones.
Por supuesto que los grupos más nazifachistas tenían
en la mira a los psicoanalistas. Los psicoanalistas tenían
fama de zurdos, a pesar que de eran los intelectuales con más
dinero, veraneaban en Punta del Este, tenían quinta en Escobar,
o sea que de zurdos no tenían nada , en el sentido de que
no militaban en ningún partido político, pero el
estigma era que eran peligrosos. Entonces Pichon tiene por un lado
una lucha contra los psiquíatras organizacionistas, en el
sentido de que él intenta una Psiquiatría dinámica,
una Psiquiatría que pueda conjugar, que pueda articular
los descubrimientos del Psicoanálisis y los de la Psiquiatría.
Por otro lado la Psiquiatría era un cúmulo de clasificaciones
(de síntomas, de cuadros) sumamente extenso, como son todas
las clasificaciones, que uno termina perdiéndose en una
clasificación, en un manual donde está todo todo
detallado, por lo cual él aspiraba a una concepción
más estructural, que es coherente con su epistemología
convergente. O sea, Pichon en la Teoría de la Enfermedad Única
buscaba encontrar una estructura básica, que diera cuenta
tanto de las conductas saludables y de las conductas enfermas.
Por otro lado tenemos que pensar que, en la historia de la salud
y la enfermedad, en la historia de la locura y de lo saludable,
hubo distintas teorías. Yo acá puse una serie de
items. Por ejemplo, en la antigua India, en todo el período
religioso, previas metodologías de la razón, la enfermedad
y la locura eran castigos de los dioses. Algún dios había
tomado posesión del alma o del cuerpo (según cuáles
fueran los síntomas) porque había sido agraviado
de alguna manera, o porque no se le había rendido suficiente
culto, entonces el dios castigaba con la locura. También
en la Grecia antigua, religiosa, presocrática, la locura
aparecía como algo que tenía que ver con los dioses.
A veces podía ser inclusive como algo positivo, o sea, que
en el loco vivía un dios, un dios había tomado posesión
del loco, por lo cual bueno, le estaba pasando algo malo pero algo
propio de una deidad también, tenía como connotaciones
positivas . En Roma por ejemplo también: tenían ciertos
diagnósticos, diagnosticaban “furiosi” cuando
estaban dominados por las deidades que ellos llamaban “Furias”;
si era la diosa Ceres, el diagnóstico era que sufría
de “cerriti”. Y en ese sentido la medicina, los médicos,
lo que hacían era tratar de detectar cuál era la
deidad que estaba detrás de los síntomas, para indicar
los sacrificios o las ofrendas necesarias según la deidad.
En los estoicos, que era una escuela griega de filósofos,
el loco aparecía como dominado por las pasiones, y esto
era tan así que el loco, cuando cometía algún
delito, era inimputable (como ahora, que el loco es inimputable).
Ya Platón había dicho que había determinadas
conductas síntomas, de acuerdo al predominio de impulsos
que vinieran del vientre (éstos eran los originados por
las necesidades más primitivas, más básicas),
o del corazón (donde tenían su base los síntomas
de las pasiones) o de la mente (que era todo lo que tuviera con
ver con las ideas, con los delirios, las alucinaciones, los fenómenos
mentales). Hipócrates en Grecia y Galeno en Roma son los
primeros en decir que la locura no tenía que ver con los
dioses, sino que había causas naturales, causas orgánicas,
que según ellos tenían que ver con los “humores”.
Eran muy extrañas las teorías de los griegos, pero
digamos que finalmente se desprendía la teoría de
los dioses y pasaba a tener causas naturales. Aristóteles
ya había diagnosticado, había recortado un cuadro
que llamaba de “degeneración mental”. Areteo
de Capadocia también había hablado de que había
una locura alternante (que era la psicosis maníacodepresiva).
En la Edad Media, al contrario que la Grecia Antigua, la locura
era posesión demoníaca. Así que muchos histéricos
e histéricas, muchos psicóticos que sufrían
de delirios o de alucinaciones o de paranoia fueron quemados por
poseídos por el diablo. Inclusive tenían diagnósticos,
un diagnóstico era “rabiosus” (que vendría
a ser el de la pasión), y el otro era “demoniacus”,
eran diagnósticos de cuadros de locura. Recién en
el siglo XVI empiezan las primeras clasificaciones psicopatológicas.
Fíjense que es la modernidad, o sea, cuando aparecen los
paradigmas científicos clásicos, donde la razón
es el referente último de lo considerado objetivo, científico,
confiable, es que aparecen las primeras clasificaciones más
racionales, más apoyadas en la razón, que van a ser
los cuadros psicopatológicos. Hay un gran impacto en el
siglo XVIII, cuando Mesmer, un médico, descubre el hipnotismo,
la hipnosis, y por lo tanto todo un funcionamiento de la mente
humana, que produce gran impacto. En 1822 Beile, un médico,
descubre la parálisis general progresiva, que es el último
estado de la sífilis. Ustedes saben que la sífilis
tiene cuatro etapas: primero aparece una herida, que se le llama “chancro”,
luego esta herida desaparece y comienza todo un proceso en el interior
del organismo que termina con daño en las células
cerebrales (la parálisis general progresiva, que va dañando
las células nerviosas y produciendo una parálisis
con demencia). Esto es de lo que murió Nietzsche. Era el
gran temor, así como nosotros tenemos el fantasma del Sida,
en ese momento el gran fantasma era la sífilis. Hay que
pensar que no tenían métodos anticonceptivos, así que
era el fantasma de las relaciones promiscuas. Bueno, de alguna
manera este descubrimiento se transformó como en el paradigma
de la psiquiatría. O sea, todo cuadro psicopatológico
debería tener la misma transparencia, en las causas que
lo habían motivado, como en la P.G.P., en el sentido de
que se buscaba la lesión en el cerebro, o sea, dio lugar
u organizó todas las teorías organicistas de las
psicosis. Y esto dura hasta el Psicoanálisis, hasta que
el Psicoanálisis descubre que hay representaciones que enferman,
que son productos psíquicos, que una parálisis puede
estar dada por representaciones mentales y no por causas orgánicas.
O sea, es como el gran quiebre, el gran viraje, que produce este
descubrimiento en el campo de la salud y la enfermedad. Hay que
recordar que, aún en la época de Freud, la Psicología
era una Psicología bastante atomista, o sea, el psicólogo
casi contemporáneo con Freud o un poco anterior es Wundt,
que es el que hace Psicología experimental, la teoría
asociacionista, se estudiaba la atención, o se estudiaba
la memoria, o se estudiaba la voluntad, o sea, había toda
una tendencia a clasificar, a anclar, como por otro lado eran los
paradigmas científicos de la época. Es Freud el que
hace converger los síntomas orgánicos, los del sufrimiento
psíquico, etc., en cierta teoría unificadora, como
es la del aparato psíquico humano.
Entonces Pichon Riviére está en un contexto donde,
en la Argentina, todavía hay una gran tendencia a interpretar
la locura según teorías organicistas, por lo cual
es un embate bastante arduo el que tiene que desarrollar para que
los psiquíatras puedan pensar en términos psicoanalíticos
y no despreciar… Porque para alguien que está buscando
un síntoma físico, que le hablen de recuerdos que
son los que motivan síntomas, ¿cómo un recuerdo
va a producir el mismo síntoma que un daño cerebral?
Son luchas arduas. Entonces Pichon Riviére lo que intenta
es encontrar una teoría donde, desde una epistemología
convergente, pueda dar lugar a la comprensión de los aspectos
sanos o conductas saludables y de las conductas enfermas del sujeto.
Por un lado Pichon Riviére tiene una noción de que “sano” y “enfermo” son
conceptos sociales. Cuando el piensa la enfermedad como conducta
desviada, él en realidad está pensando no en una
desviación de tipo moral, sino en una desviación
en función del consenso social. O sea que cada sociedad
tiene una noción de lo que es sano, y tiene una cierta tolerancia
a un grado de desviación de esa norma, que es un margen
de lo considerado normal. Cualquier otra conducta… Hoy estaba
escuchando por la radio, cuando venía para acá, que
se cumple un nuevo aniversario de la muerte de García Lorca.
García Lorca fue matado por poeta y homosexual, porque no
tenía militancia de izquierda, tenía amigos de izquierda,
pero no era un peligro para el régimen español. Fíjense
que en ese momento esa conducta se consideró tan desviada
que era subversiva, era peligrosa. Entonces por un lado está la
noción de conducta desviada, que es un concepto social de
enfermedad, o sea, toda cultura es más o menos tolerante
de ciertos rasgos que puede considerar anormales o enfermos. En
el último mundial a mí me llamaba la atención
cómo lo que para nosotros es una picardía para un
réferi sueco es una falta terrible, o sea, el fútbol
argentino está lleno de pequeñas picardías,
pero… Si había una exageración por ejemplo
frente a un ful, el referí lo sancionaba, o sea, exagerar… que
para nosotros sería… está dentro de la picardía,
para llamar la atención, pero para el sueco era absolutamente
intolerable, una mentira… era una ofensa… no sé cómo
lo viviría, pero era sumamente severo en la sanción.
Bueno, por otro lado hay que recordar que en Pichon el concepto
de salud y enfermedad es un concepto donde, si bien hay un sujeto,
hay una interrelación, o sea, el concepto de salud tiene
que ver con lo que acontece entre el sujeto y el medio. Cuando él
dice que el sujeto sano es el que tiene una adaptación activa
a la realidad, él no está tomando un contexto intrapsíquico
para medir (o significar o evaluar) esa salud, sino que lo está colocando
en la interrelación intrasistémicaintersistémica.
Esto tendría que ver con adaptación activa, que a
su vez tiene que ver con la posibilidad de noestereotipia, o sea,
la adaptación activa a la realidad es lo que permite la
relación mutuamente modificante con el medio, significa
circuitos abiertos de comunicación y aprendizaje con el
medio social. Lo enfermo estaría dado en términos
de estereotipia. Por lo cual lo que el Psicoanálisis llama
la “relación fantasmática” (o la presencia
de un fantasma, que corta la lógica de la interrelación
con el otro) para Pichon tiene que ver con la estereotipia, con
estar comunicado intrasistémicamente, con objetos internos,
que hace que se resienta de alguna manera esta relación
con los otros sociales, aparece ahí una interferencia, que
lo reenvía a una lógica más del mundo interno
y de la relación fantasmática más que de la
relación con los otros.
Pichon Riviére va a pensar ciertos principios ligados a
su Teoría de la Enfermedad Única. A nosotros no nos
interesa tanto estos principios en relación a la enfermedad,
como en relación al campo de tramas vinculares con las cuales
el psicólogo social opera. Entonces vamos a ir tomando estos
principios, pero los vamos a ir pensando en relación a la
Psicología Social. Uno es el de policausalidad. A ver: ¿qué es
lo que ustedes recuerdan del principio de policausalidad? Primer
Año, segundo cuatrimestre…
Alumna: “Poli”=muchos. Muchas causas.
Docente: Sí, “policausalidad” significa que
no hay una sola causa, o sea, rompe con la idea de una causalidad
lineal. Estaría hablando más de una sobredeterminación
causal, o sea, que para dar cuenta de un objeto o de un campo determinado
hay que pensar que hay muchas variables que están de alguna
manera influyendo en ese campo a comprender, a indagar, a diagnosticar.
Lo que ustedes vieron el año pasado en el segundo cuatrimestre
es la policausalidad en términos de las series complementarias
de Freud, porque es éste el modelo desde donde Pichon parte.
Freud dice que toda conducta saludable o todo síntoma deben
ser entendidos, por un lado, desde factores genéticos. Factores
genéticos es la herencia que viene en los genes. Vieron
todo lo que se descubrió ahora con el genoma humano. Pero
esos factores genéticos interactúan con lo que se
llama factores congénitos. Congénitos son los que
acontecen en el útero de la madre. O sea, uno puede nacer
con todos los genes más espectaculares, pero si la mamá tuvo
sarampión antes de los tres meses, los factores congénitos
se modifican de tal manera que puede haber un daño, un daño
que no venía por la herencia, por los genes. Se pueden producir
efectos saludables o nocivos. Esto, dice Freud, da lugar a una
determinada constitución, que es como uno nace, uno nace
con una determinada constitución, que es ese cuerpito que
nace. Esta constitución interactúa con las experiencias
infantiles. Acá podríamos poner la importancia del
grupo familiar, de la relación con la madre, de toda la
experiencia institucional. Pero el Psicoanálisis, en general,
le da preeminencia a la experiencia familiar. Por lo menos en el
Psicoanálisis clásico. Esto da lugar a una determinada
disposición. “Disposición” es el umbral
que se tiene frente a cada desencadenante, frente a cada hecho,
que puede tener características saludables o no, de acuerdo
al umbral. Esta disposición es lo que interactúa
con el factor desencadenante. Para algunas personas, emigrar puede
ser un factor desencadenante estimulante, donde es más estímulo
que sufrimiento. Para otra persona puede ser al revés, hay
más sufrimiento que estímulo. O sea, cada disposición
reacciona de determinada manera frente al factor desencadenante,
y esto es lo que da lugar a la conducta o al síntoma, etc.
Bueno, si nosotros tomamos la idea de policausalidad, en Psicología
Social es imposible pensar que haya una sola causa de los fenómenos.
Por ejemplo, si uno trabaja en comunidad, para hacer el diagnóstico,
para uno tener una noción de una comunidad, es importantísimo
pensar en la policausalidad. Por ejemplo cuál es el origen
histórico de esa comunidad, cómo se conformó; ¿se
conformó con una sola cultura o es pluricultural? Una cosa
es tener una comunidad de paraguayos, o de argentinos del norte,
o sanjuaninos, y otra cosa es tener una comunidad de bolivianos,
paraguayos, argentinos, norteños, brasileros, una comunidad
múltiple. Entonces todos los datos históricos de
cómo se fundó la comunidad, cuáles son las
características de esa comunidad, cómo se fue conformando,
es importantísimo. Es importantísimo saber cuál
es la cotidianeidad de esa comunidad, cuáles son las instituciones
que tiene (una cosa es tener instituciones y otra cosa es no tenerlas),
cuáles son los recursos de esa comunidad en relación
al liderazgo. ¿Hay liderazgos que son reconocidos por toda
la comunidad? ¿Cada pequeña comunidad tiene su lider,
por lo cual puede haber conflictos entre liderazgos y poderes? ¿Es
una comunidad politizada? ¿Es una comunidad con varios punteros
políticos? ¿Es una comunidad religiosa? ¿Tiene
una sola religión? ¿Tiene varias religiones? O sea,
hay que ir tomando varias dimensiones, varias variables, tal que
no nos sesgue el diagnóstico el tomar una sola variable.
Porque uno puede decir: bueno, es una comunidad pobre, por lo cual
crear condiciones de microemprendimiento tiene que ser un proyecto
muy entusiasmante para ellos. O sea, yo voy a ir a la comunidad
y, como veo que hay carencias económicas les voy a proponer… Pero
uno puede fracasar, porque de repente esa comunidad está bajo
el mando de un lider político donde les está prometiendo
Planes Trabajar, con lo cual ni siquiera tienen que trabajar. O
uno puede hacer la reunión, convocar a la asamblea en un
día que para uno no es nada, pero resulta que es un día
de festividad religiosa; uno no tuvo en cuenta la dimensión
de la religión y puso la asamblea en el mismo momento en
que todo el mundo va a estar en la capilla, no va a venir nadie.
O sea, en ese sentido el concepto de policausalidad es importante.
Sería poder pensar todas las variables y dimensiones a tener
en cuenta: variables históricas, variables económicas,
la dimensión institucional, la dimensión de los liderazgos,
que van a dar lugar a una cultura particular de esa comunidad.
Uno no puede convocar a una reunión… Supongamos que
uno dice: bueno, como es un día patrio (el 25 de Mayo o
el 9 de Julio) vamos a invitar a todas las instituciones de la
comunidad a hacer una fiesta en la plaza, donde cada institución
pueda llevar sus cosas, qué es lo que hace, de hacer un
momento de encuentro, festejando que todos estamos en Argentina.
De repente puede ser explosivo juntar a los bolivianos con los
peruanos con los brasileros, porque se están acusando mutuamente
de quién sabe qué cuestión. En ese sentido
es útil la idea de la policausalidad. Es imposible en Psicología
Social, por tener por objeto la indagación y comprensión
de los grupos, las instituciones y las comunidades, pensar que
pueda haber una causalidad lineal. O sea, siempre es un campo complejo.
Y tal vez tendríamos que decir que es inagotable: el diagnóstico
siempre va a implicar un recorte donde seguramente alguna variable
nos va a quedar afuera. Por eso es tan importante la noción
de “emergente” de Pichon, porque si uno está atento
al emergente, el emergente puede tener que ver con una variable
que uno no tuvo en cuenta al momento de establecer el diagnóstico
de la comunidad, y tiene que rápidamente incluir esta dimensión
para ajustar la estrategia. Bueno, ¿preguntas, comentarios?
Alumna: En taller estábamos viendo los organizadores culturales
(los mitos, los ritos), y todo tiene que ver porque… Yo
le preguntaba a Graciela: ¿cuándo vos vas tenés
que hacer todo un estudio previo?, porque te podés encontrar
justamente con alguna cosa que uno no sepa, y no es tan fácil, ¿no?,
y tiene que ver eso también.
Docente: Sí, yo me acuerdo de un ejemplo que traía
Alejandro Simonetti: en Corrientes, donde él fue con la
expectativa de crear un dispositivo democrático donde todos
participaran y demás, y no pasaba nada, nadie hablaba, nadie
participaba, hasta que se dio cuenta, le dijeron, indagó,
que la cultura es de jefe, o sea, el correntino, el paraguayo,
tiene un jefe, tiene un “compadre”, tiene una persona
que le es referente, por lo cual se dio cuenta que tenía
que ser mucho más directivo en los dispositivos, porque
correspondía a la cultura del lugar, que no podía
decir: “bueno, a ver qué pasa, qué piensan,
qué les pasa”, porque decían “Éste
es un don nadie, no nos manda”, entonces perdía autoridad,
perdía status, o sea que la transferencia se establecía
solamente con alguien que de alguna forma mandara. En ese sentido
los modelos, los organizadores culturales tienen mucho que ver.
Bueno, el segundo principio es el de pluralidad fenoménica.
La pluralidad fenoménica, tal como Pichon la enuncia, es
que la conducta, los fenómenos, los síntomas, las
comunicaciones, pueden darse en el Área 1, en el Área
2 o en el Área 3. O sea, que todos los seres humanos tenemos
tres escenarios en los cuales privilegiadamente tendemos a expresarnos.
El Área 1 es la representación de la mente, entonces
si ésta es el área privilegiada serán personas
fundamentalmente de la palabra, de los pensamientos, de las ideas,
de las lógicas simbólicas. Si es el Área 2,
donde tenemos la representación del cuerpo, acá hay
personas que son muy expresivas corporalmente, los oradores, los
actores, los payasos, la danza, todos los que de alguna manera
se expresan… Y el Área 3 es la representación
del mundo externo, ahí están las personalidades de
acción, los líderes, los políticos, todos
los que de alguna manera se mueven u organizan en el mundo externo.
Siempre están estas tres áreas, o sea, todos tenemos
una dimensión que es ideativa, simbólica; todos tenemos
una expresividad en relación al cuerpo; y todos accionamos
en el mundo externo. Pero lo que dice Pichon es que siempre hay
una tendencia a privilegiar un área sobre otra. Ahora, si
nosotros estamos en un campo vincular, ¿por qué es
importante observar este principio de pluralidad fenoménica?
Porque el psicólogo social no es alguien que solamente escucha
el discurso individual, el psicólogo social tiene que percibir:
escuchar discursos, pero también mirar. O sea, la situación
grupal es una situación cara a cara. Organizar un grupo,
un equipo, hacer una indagación en una institución,
requiere ver acciones, promover acciones… O sea, convocar
a un equipo en una organización a lo mejor requiere que
participe el gerente, la secretaria, el técnico en recursos
humanos, en relaciones públicas. Y todo esto le va a dar
elementos de cómo acciona esa institución en función
del diagnóstico que han pedido. O sea, el psicólogo
social más que nadie necesita tener esta idea de que hay
una pluralidad fenoménica por donde él va a poder
observar conductas significativas, que le van a dar elementos.
El psicólogo social, en ese sentido, está llevando
a cabo una lectura sintomática, está tratando de
ver cuáles son los elementos significativos que… Está recogiendo
material. Entonces pluralidad fenoménica significa que,
en los datos que él reciba, en los registros donde aparece
la información que busca, va a haber elementos discursivos,
va a haber elementos estéticos de desplazamiento espacial… Por
ejemplo: a un psicólogo social le puede llamar la atención
cómo se sienta el grupo, le puede llamar la atención
cómo está decorada una institución, así como
le va a dar datos la dimensión de las acciones que se produzcan. ¿El
grupo llega temprano, llega tarde, después de una situación
difícil no viene casi nadie? O sea, hay elementos que van
a venir en términos de acciones. O al revés: alguien
no participa nunca, por lo cual no hay ningún registro… Ustedes
pueden tener un grupo y viene una persona y se sienta, y está toda
la reunión, pero no habla, no dice nada, no expresa casi
nada corporalmente. Pero viene. O sea, hay una acción, que
hay que tomarla como dato, aunque parezca que no hay ninguna otra
información discursiva ni corporal llamativa. En ese sentido
el concepto de pluralidad fenoménica es importantísimo.
Es lo que da el contexto de aquello que se comunica. Inclusive
Pichon Riviére, cuando está pensando el discurso,
lo está pensando en términos no solamente ideativos
(de la idea, del contenido que ese mensaje tiene), sino de la metacomunicación,
el cómo se dice corporalmente (qué connota en relación
a ese discurso) y qué se hace con ese mensaje. Que tiene
que ver con todo su concepto de comunicación. Bueno, continuamos
en la próxima. |